En casi cualquier reunión familiar, tarde o temprano alguien cuenta la historia de un primo, un vecino o un conocido que tuvo un accidente y terminó peor por haber buscado ayuda legal. Estas historias se repiten tanto que muchas familias hispanas en Houston terminan creyendo que es mejor no meterse en nada, aunque el accidente no haya sido su culpa. El problema es que la mayoría de esas historias se basan en mitos, no en hechos.
El primer mito es que llamar a la policía después de un choque puede terminar en preguntas sobre inmigración. En la práctica, los oficiales que responden a un accidente de tránsito están enfocados en documentar lo ocurrido, atender heridos y determinar responsabilidad, no en verificar estatus migratorio. De hecho, tener un reporte policial suele fortalecer un caso, porque ofrece un registro oficial e imparcial de lo que pasó en el lugar del accidente.
El segundo mito es que solo los accidentes muy graves merecen atención legal. La realidad es que incluso lesiones que parecen menores al principio, como dolor de cuello o de espalda, pueden convertirse en problemas crónicos semanas después. Según los datos que recopila la Administración Nacional de Seguridad del Tránsito en las Carreteras, los accidentes de tránsito siguen siendo una de las principales causas de lesiones en el país cada año, y muchas de esas lesiones no se sienten con toda su fuerza sino hasta días después del impacto. Puede consultar esos datos aquí. Esperar a ver cómo se siente uno mañana antes de buscar atención médica y legal puede debilitar un caso que en realidad era muy sólido.
El tercer mito, y quizás el más dañino, es que un abogado de accidentes solo está interesado en el dinero de la persona lesionada. En realidad, como se explicó antes en esta misma serie de artículos, la mayoría de los abogados de accidentes trabajan bajo un modelo de pago por contingencia, es decir que solo cobran si ganan el caso. No hay costo inicial, no hay factura sorpresa, y la primera consulta casi siempre es gratuita.
El cuarto mito es pensar que buscar ayuda legal es un proceso complicado reservado para personas con conexiones o mucho dinero. La verdad es que el sistema de justicia civil en Estados Unidos, y particularmente en Texas, está diseñado para que cualquier residente, sin importar su idioma principal o su nivel de ingresos, pueda presentar un reclamo. Existen incluso recursos gubernamentales gratuitos, disponibles en español, que explican cómo funciona el sistema legal y dónde buscar ayuda confiable. Puede revisar esos recursos en español aquí.
El quinto mito es creer que firmar algo que envía la aseguradora, como una carta de pago rápido, es siempre lo más conveniente. En realidad esas ofertas iniciales suelen calcularse a favor de la compañía de seguros, no del lesionado, y una vez firmadas casi nunca se pueden reabrir aunque el dolor continúe meses después. Antes de firmar cualquier documento que llegue de una aseguradora, conviene que alguien de su confianza, idealmente un abogado, lo revise primero.
El sexto mito, y el que más se repite dentro de la comunidad hispana, es que el estatus migratorio determina si alguien puede o no buscar compensación después de un accidente. Como ya se ha explicado, el sistema civil no funciona así. La pregunta central siempre es si hubo negligencia y si esa negligencia causó daño, no de dónde es la persona lesionada.
Por último, muchas personas creen que contratar a un abogado significa terminar frente a un juez, en un juicio largo y público, algo que aterra especialmente a quienes prefieren mantener un perfil bajo. En realidad, la gran mayoría de los casos de accidentes se resuelven mediante un acuerdo directo con la aseguradora, sin pisar jamás una sala de corte. Un juicio es la excepción, no la regla, y suele reservarse para los casos donde la aseguradora se niega por completo a ofrecer una compensación justa.
Romper con estos mitos no cambia el pasado de nadie, pero sí puede cambiar lo que pasa la próxima vez que un accidente toque a su familia. Si alguna vez necesita hablar con alguien que entienda tanto la ley como la realidad de la comunidad hispana en Houston, equipos como Husain Law and Associates ofrecen una consulta gratuita con un abogado de accidentes en Houston, con orientación clara, en español y sin ninguna presión para contratar.
La próxima vez que escuche una de estas historias en una reunión familiar, quizás valga la pena compartir la versión real de los hechos. La información correcta, más que cualquier otra cosa, es lo que realmente protege a nuestra comunidad.
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